February26
Soy torpe, muy torpe. Pero mi torpeza es una de las mejores cosas que me pasaron en la vida.
Y no es que sea un poquiito torpe y por eso me cago de risa. No, no no. Lo mío es autentico. Soy torpe, torpe, grado 5 de torpeza. Me choco todo, me trago todo. Caminar 5 cuadras sin tropezarme es mi desafío actimel de cada día. Voy de la mano de mi novio y no de uhh que romántica. No no, es para no caerme, me voy agarrando. Lo bueno es que en mi vida muy pocas veces me choque contra la pared. Fue siempre contra el piso. Y ahí no hay teta que te salve eh! Plof! No es un airbag, son tetas
Y esto de ser tan chiquita, tan menudita ayuda mucho. Porque además de las tetas, como dice Shakira “Las caderas no mienten”. Mil veces me sentí como un elefante en una cristalería. Y ni hablar si me levante con que “me gusta ser mujer” y me puse unos súper tengo tacos. Ahí soy mitad nacha Guevara/ mitad trapecista
Mi vieja siempre dijo “Querida mejor dedicate a estudiar, sino vas muerta” y tenía razón. Si ni para lavacopas me da. A fin de mes tendría que pagar yo al bar. Mire esto es por las copas, los platos, es que si es que con el detergente, un tetazo”. Para mi la profesión más difícil del mundo es la de moza. Me quedo siempre mirando cómo hacen para ir con los platos en una mano, las copas en el otro sin caerse y como si fuera poco peinaditas, sonriendo y haciéndole ojitos al de traje que está en la mesa 5.
Pero, aunque no lo crean, la torpeza puede ayudar mucho a las personas. Estoy pensando en publicar mi libro “Torpe pero feliz”. Es que hasta el momento más delicado, el más difícil, el más choto, lo puede alivianar. Como cuando mi abuela estaba internada y le pisé el respirador artificial. Dos veces! En mi familia están convencidos de que esa misma noche se murió, antes de que la mate.
Tambien ser torpe me ha librado de cosas tediosas como tener que ayudar. Nadie me pide ni espera que levante la mesa. Al contrario. Deja, querida, no te preocupes…
Y esto que les voy a decir, preste atención señora, la Rampolla no lo sabe, ni siquiera ahora en su versión latina hot: ser torpe me dio mucho sexo. Si, mucho más que las tetas! Gracias a ser tan bestia pude conocer muchos hombres, me llevó directamente a sus brazos… especialmente de enfermeros, paramédicos y mis favorititos: los traumatólogos. El sueño de toda madre para su hija “que conozca a un médico, no dijeron cómo!
Pero ojo que la torpeza no es así una cuestión frívola o casamentera. Todo lo contrario es una cuestión trascendental, del más allá, te muestra la esencia de la vida, te enseña a no aferrarte a las cosas materiales, porque siempre se te hacen mierda con un golpe.